b'El Libertador San Martxedn pasxf3 los xfaltimos axf1os de su vida en Europa. Pero no vivixf3 ese tiempo cruzado de brazos ni entregado al ocio. Fiel a su carxe1cter, continuxf3 trabajando en silencio por la causa que habxeda marcado su destino.nnSuperado el dolor de dejar su tierra y antes que empuxf1ar su sable en guerras entre hermanos, se dirigixf3 al Viejo Continente decidido a brindar a su patria -la Amxe9rica toda- los xfaltimos esfuerzos para asegurar su libertad e independencia. Con xe9l llevxf3 lo mxe1s valioso que tenxeda -su hija-, libros y a su servidor Eusebio, e inicixf3 la que serxeda su empresa mxe1s larga y compleja: lograr el reconocimiento y la existencia concreta de los paxedses sudamericanos.nnAlejado de las luces de los cxedrculos sociales mxe1s encumbrados de Europa, y conforme a su estilo reservado, consiguixf3 que las jxf3venes naciones americanas que junto a Bolivar habxeda liberado por las principales potencias, dando inicio formal a su lugar en el concierto internacional. En el ocaso de su vida, ademxe1s, logrxf3 hacer cesar las agresiones europeas contra las Provincias Unidas del Rio de la Plata.nnAsxed, San Martxedn dejxf3 una huella profunda en Europa y fue reconocido como una figura de la historia universal. Sin embargo, en la Argentina, su labor en el Viejo Mundo suele ser ignorada. Nada mxe1s alejado de la verdad: el Condor de los Andes dejxf3 de volar solo cuando supo cumplida la misixf3n que se habxeda impuesto al soxf1ar con una Amxe9rica libre.'
2do libro al 30% OFF + envío gratis



